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Sep 01 2011

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La desigualdad social continuará reinando en Chaco

 

 

 

Rolando Núñez, del Centro Mandela

“La desigualdad social continuará reinando en Chaco”

Luego de que el Indec afirmara que el Chaco es la provincia con peor distribución del ingreso, el abogado afirmó que el modelo productivo actual perpetuará la concentración de la riqueza. Dijo que el 82% de los chaqueños son “de clase media baja y baja”

“Todo indica que la desigualdad social continuará reinando en Chaco como consecuencia del modelo de producción al que apostaron y apuestan los gobiernos, que cuando se trata de la actividad agropecuaria se concentra en un paquete agro tecnológico que excluye la mano de obra, que es lo mismo que decir que la riqueza que se genera no se distribuye a través de ingresos para otros que no sean los propios productores primarios”.

De este modo, el coordinador del Centro Mandela, Rolando Núñez, dio su visión respecto a los datos divulgados por el Indec con respecto a los altos niveles de desigualdad social que se registraron en el tercer trimestre de 2010 en el Chaco. Según el organismo oficial, la mayor distancia entre el diez por ciento más rico y el más pobre según el ingreso per cápita familiar se verificó en Chaco, donde el primer grupo recibió 10,6 veces más que el segundo.

“En palabras más sencillas que la información que brindó el Iindec, puede resumirse que en el periodo analizado el 10 % más pobre de los chaqueños, por sus bajísimos ingresos se quedó con el 1,4 % de la riqueza creada, mientras que el 10% más rico se apropió del 38,5 %. En ambos casos, los datos fueron muchos más negativos que la media nacional”, explicó Núñez en declaraciones a CHACO DIA POR DIA. El abogado de Derechos Humanos advirtió que esta recolección de datos fue hecha en el área metropolitana “porque si se efectuara el mismo trabajo en el Departamento Güemes, en la enorme extensión conocida como El Impenetrable, la brecha de ingresos entre estos sectores es aún mayor y más escandaloso”, sostuvo.

CRECIMIENTO INJUSTO
“En estos términos es absolutamente impensado un crecimiento social justo y equitativo; sin embargo, todo indica que la desigualdad social continuará reinando en Chaco como consecuencia del modelo de producción al que apostaron y apuestan los gobiernos, que cuando se trata de la actividad agropecuaria se concentra en un paquete agro tecnológico que excluye la mano de obra, que es lo mismo que decir que la riqueza que se genera no se distribuye a través de ingresos para otros que no sean los propios productores primarios”, afirmó Núñez.

“Desde una mirada compatible con el informe del Indec, es posible agrupar la población chaqueña -siguiendo los indicadores de desarrollo humano y social- de la siguiente manera: el 7 % corresponde a clase alta, en donde se concentra gran parte de los ingresos y de la riqueza; el 12 % es de clase media alta y media tradicional, con buenos ingresos y con un estado patrimonial apreciable; y el 81 % de la población (850.000 personas), son de clase media baja y mayoritariamente baja, con pocos o bajos ingresos, en algunos casos inestables, con patrimonios pocos consolidados, insuficientes o precarios”, sostuvo el abogado.

“Por último, están las familias que viven debajo de la línea de la miseria, universo que fundamentalmente está integrado por los grupos que viven en los asentamientos o villas precarias. Se destacan porque tiene por vivienda una habitación construida con chapa de cartón o equivalente, piso de tierra, sin agua potable domiciliaria, con un jefe de hogar desempleado de mediano plazo y un analfabeto pleno que debería estar escolarizado. El Indec disfraza a estos núcleos como viviendo debajo de la línea de indigencia”, finalizó Núñez.

RANKING
“De manera continua Chaco encabezó el ranking de desigualdad social en la Republica Argentina en el curso de los últimos años”, recordó Núñez. “El modelo productivo chaqueño, facilitado y fomentado por los sucesivos gobiernos, generó una extraordinaria concentración de la riqueza en muy pocas manos. Esto, a su vez, dio origen a lo que se denomina pobreza estructural, que se consolida -en el mediano y largo plazo- producto de los bajos ingresos de las grandes mayorías sociales y la riqueza de pocos”, indicó.

“Partiendo de este escenario, se entiende perfectamente que sean negativos los indicadores sociales, económicos, sanitarios y educativos, a tal punto que siempre estamos al tope de todos los rankings, lugar que compartimos con Formosa”, sostuvo el abogado. “Y esto sucede porque la desigualdad social es la madre de las restantes inequidades, destacándose nítidamente la desigualdad alimentaria, que es un fenómeno encubierto en nuestra provincia por los planes o programas sociales o sustitutivos de empleos, que permiten a las familias consumir una dieta magra en proteínas y los restantes nutrientes, pero abundantes en hidratos de carbono, lo que permite ‘llenar la panza’”, indicó y remarcó: “Esto explica, claramente, la extraordinaria cantidad de horas de vidas vividas insatisfactoriamente y las horas de vidas perdidas prematuramente, justamente por la prevalencia de enfermedades y muertes evitables”.

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