«

»

Feb 23 2015

Imprimir esta Entrada

El informe brindado por el gobierno chaqueño, confirma que el Mal de Chagas se perfila como un desastre humanitario

 

El 14 de noviembre del año pasado presentamos una denuncia administrativa dirigida al gobernador en ejercicio de Chaco, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, que ha tenido por objeto plantear que el Mal de Chagas puede calificarse como un verdadero desastre humanitario, siendo El Impenetrable la zona roja.

En la denuncia señalamos que el asesino silencioso (Mal de Chagas) amenaza y afecta la salud y la vida de miles de chaqueños. A partir de este dato objetivo, solicitamos que se planifiquen y ejecuten todas las medidas socio-sanitarias integrales que supone la tan pregonada atención primaria de la salud (APS), que adelanto se encuentra absolutamente ausente de implementación en Chaco.

Pusimos en conocimiento del gobernador que resultaba obvio señalar que las acciones, planes y programas que deben ejecutarse deberían ser implementados articuladamente entre los distintos ministerios y organismos del Estado dado que la tarea que se debe encarar supone múltiples connotaciones relacionadas con la pobreza, la educación de la población, la construcción de viviendas dignas, el eficiente funcionamiento de las áreas a cuyo cargo se encuentran la ejecución de las políticas socio-sanitarias, como también la aceitada programación de las vigilancias y evaluaciones entomológicas y de control vectorial, y del sistema de fumigación, que hasta ahora resultaron inútiles, costosos y discontinuos. Combinados todos estos factores, se produjo la multiplicación geométrica de las vinchucas y el aumento -sostenido y descontrolado- del Mal de Chagas, consolidándose este mal endémico de manera extrema.

La preocupante respuesta del Estado

La respuesta brindada por el gobierno chaqueño, además de contener datos erróneos y falsos, fue absolutamente insustancial, parcial, inconducente e incongruente para determinar una gestión oficiosa y proporcionada con la gravedad del contenido de la denuncia administrativa relacionada con el Mal de Chagas, que evidentemente como endemia se encuentra fuera de control y que por su entidad, efectos y consecuencias corroboraría la hipótesis de desastre humanitario.

Ante la precaria y desviada respuesta del gobierno, el 6 de febrero de este año el Centro Mandela presentó un severo cuestionamiento. En esta presentación se desarrollaron los fundamentos y las razones demostrativas de la insustancialidad, parcialidad, inconducencia e incongruencia, además de los errores y falsedades, del informe brindado por el gobierno chaqueño, como también las derivaciones y consecuencias que pueden derivar del contenido de la denuncia administrativa y de la entidad de la endemia del Mal de Chagas como posible desastre humanitario.

Los cuestionamientos del Centro Mandela

El cuestionamiento presentado ante el gobierno constó de tres partes; en la primera, se evaluó la escueta y elusiva respuesta confeccionada por quien está a cargo de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de Chaco, bioquímica Bettina E. Irigoyen, especialmente respecto a lo informado a fojas 6/7 de las actuaciones administrativas; la segunda, consistió en un crítico diagnóstico del Plan Estratégico 2013/2016 para combatir el Mal de Chagas, que figura fojas 9/47; y, por último, en la tercera fase desarrollamos nuestro aporte con el objeto de proponer conceptos que contribuían a combatir la transmisión vectorial de la enfermedad, que insistimos alcanza en El Impenetrable chaqueño la posible entidad de desastre humanitario.

Destacamos que la Directora de Epidemiología a/c se limitó a brindar una serie de datos, erróneos o engañosos e insuficientes, evitando dar una respuesta proporcional y adecuada con el contenido de la denuncia partir de la grave calificación de desastre humanitario que tipificáramos respecto del Mal de Chagas en el Chaco, con epicentro en El Impenetrable, a pesar de que es la principal endemia de la región, con el agravante de hallarse fuera de control a 105 años de haber sido descripta por el científico brasilero Carlos Chagas.

Además de la insustancialidad del informe, consideramos una absoluta insensatez el contenido del mismo, no sólo ante quién efectuó la denuncia administrativa, sino frente a amplios sectores sociales del pueblo chaqueño, justamente los más pobres y excluidos, que padecen las consecuencias de la inacción gubernamental, cuando que la creciente endemia del Mal de Chagas debiera ser considerada como una cuestión de estado. Contrariamente, en el informe se limitaron a esbozar trazos absolutamente desacreditados producto de los pésimos resultados que se ha obtenido hasta la fecha, cercanos a las acciones nulas, que entabla objetivamente la deslegitimación de la gestión.

En relación al contenido del documento elaborado por la Dirección de Epidemiología vale destacar que se limitó a brindar información estadística plagada de errores, que lejos de satisfacer las inquietudes expuestas potenciaron las dudas y contribuyeron a la confirmación de que la enfermedad de Chagas Mazza en Chaco se ha constituido en un verdadero desastre humanitario, siendo El Impenetrable la zona roja.

La tasa de natalidad de la Provincia del Chaco en el 2012 fue de 20,80‰. Según el Plan Estratégicos 2013/2016 para la prevención y control de la Enfermedad de Chagas en la Provincia del Chaco, surge que la población de la Región Sanitaria V es de 92.420 habitantes (foja 12), sin especificar en qué año se realizó dicho censo, por lo que podemos deducir que en el 2014 se produjeron alrededor de 1.922 partos, a los que habría que sumarle los embarazos perdidos, cifra que el Ministerio de Salud debería manejar. Además, dicho plan señaló que la Región Sanitaria V presenta un índice de serología positiva para Chagas en mujeres embarazadas entre el 17,3 y el 34%, (foja 13). Para avanzar, tomamos el promedio de 25,7%. Este dato coincide con una publicación de la Federación Argentina de Cardiología del año 2012, que señala al Chaco como la provincia que presenta mayor índice de embarazadas con serología positiva para Chagas. Entonces, por la aplicación de la simple regla de tres resulta que unas 494 mujeres embarazadas presentaron serología positiva para Chagas en el año 2014. Respecto a las familias que habitan El Impenetrable, si estimáramos en tres hijos el promedio de las madres embarazadas con serología positiva, la cifra de determinaciones que en el 2014 se debieron realizar (solamente a las embarazadas y sus hijos) sería de 1922 (partos) + 1482 (494 serologías positivas x3 promedio de número de hijos). El resultado era el siguiente: el sistema debió realizar 3.404 determinaciones, sólo a las embarazadas y sus hijos.

Si bien el informe de la Directora de Epidemiología habló de la provincia, entendimos que las cifras de determinaciones serológicas para Chagas realizadas durante el año 2014, que suman 3.689, corresponden solamente a la población que vive en El Impenetrable. Además, que a la cifra citada en el informe se debe restar las 440 muestras de población escolar y el 979,20‰ (recordemos que la tasa de natalidad es del 20,80‰) de las realizadas en los camiones sanitarios (2.300) ya que en tales unidades móviles se atendió a la población general, no sólo embarazadas. Aún asumiendo que las 900 determinaciones serológicas efectuadas por la red pública fueran determinaciones serológicas exclusivamente realizadas a embarazadas y a los hijos de las infectadas, es claro que las determinaciones acusadas fueron por demás deficitarias, rondando -en el mejor de los casos- 948 contra las 3.404 que deberían haberse realizado sólo a las embarazadas de la Región Sanitaria V durante el año 2014, lo que constituye un dato escalofriante porque mantiene al Mal de Chagas “en la sombra”, producto de la falta de diagnóstico y tratamiento certero. Se sumó el agravante de haberse realizado otras 2.740 serologías para atender una población de 92.420 habitantes, lo que representa que se efectuó serología para Chagas a menos de un 3% de la población de la Región Sanitaria V, cifra muy lejana del porcentaje de infectados que ostenta, trágicamente, Chaco y, especialmente, la Región Sanitaria V

Defectuoso tratamientos de enfermos

En materia de tratamiento de enfermos de Chagas se indicó que durante el año 2014 se efectuaron 440 tratamientos tripanocidas, asumiéndose que no existe en la Provincia del Chaco un censo actualizado de población portadora del Tripanosoma Cruzi, teniéndose como una cifra actualizada la presencia de serología positiva en el 25,7% de las embarazadas de la Región Sanitaria V, porcentaje que podría traspolarse a la población total, por lo que resultaría que del total de la población (92.420 habitantes de El Impenetrable) existirían estimativamente 23.751 portadores del parásito. Estos datos no surgen, como ya fue explicado, del Plan Estratégico 2013/2016, elaborado por el Ministerio de Salud de la Provincia, lo que constituye una práctica continua y permanente para ocultar el Mal de Chagas. Señalamos que resultaban sumamente insuficientes los 440 tratamientos informados como que fueron efectuados durante el año 2014 si los contrastamos con las 23.751 serologías positivas, cifra que sería abrumadoramente escasa si el dato abarcara la población total provincial.

Fracaso en el control vectorial

En materia de control vectorial en el informe se advirtió que “se visitaron 2.011 viviendas y se rociaron 1.883”, suponiéndose que hacían mención a la población de El Impenetrable. Para poner en evidencia las fallas y los graves defectos del informe, sin perjuicio de que se retacearan o manipularan algunos tramos de los datos, lo concreto es que no se fumigó el total de las viviendas visitadas.

Lo cierto es que las 1.883 viviendas fumigadas representan para El Impenetrable apenas el 15,69%, lo que resulta altamente deficitario y revelador del pésimo abordaje de la lucha contra el vector. Además, si esas 1.883 viviendas no fueron re fumigadas en un plazo de 4 meses, el porcentaje de control vectorial cae a la lamentable cifra del 0%, que es lo que sistemáticamente ocurre después de que se realizan ampulosas campañas de fumigación, que no tienen la continuidad y periodicidad necesaria para abatir las vinchucas y proteger a los ranchos, que terminan siendo intensamente colonizados por el vector.

Otras severas irregularidades

El Ministerio de Salud no informó el esquema de tratamiento y protocolo de seguimiento que se exige a los médicos tratantes en lo referente a la administración de Benznidazol, lo que puso en evidencia el fracaso de la asistencia sanitaria, que es lo mismo que decir que las vinchucas y los enfermos se multiplicaron.

Tampoco se informó sobre la infraestructura necesaria para efectuar control de hemograma, enzimas hepáticas y creatinina a todos los pacientes tratados, como exige el protocolo, aunque la realidad muestra que no se cumple con tal protocolo, o sea que el sistema fracasa.

No se informó si el sistema sanitario lleva registro de los pacientes de los tratamientos efectuados, la respuesta a los mismos, las reacciones adversas y sus seguimientos, teniendo en cuenta que esto es imprescindible para evitar complicaciones gravísimas, que pueden llevar a la muerte. En realidad, no informaron porque no llevan tal registro, lo que corrobora el fracaso del sistema asistencial.

En relación al operativo de abordaje territorial llevado a cabo en febrero de 2014 en la Región Sanitaria V, informaron que se evaluaron y fumigaron 765 viviendas, lo cual es un error o falsedad. En febrero de 2014 se abordó el Módulo I, en El Sauzalito y su área de influencia, con un total de 2.525 viviendas, de las que se fumigaron alrededor de 900. En marzo de 2014 el Operativo se trasladó al Módulo II, en Comandancia Frías y Fuerte Esperanza y los parajes aledaños, en donde sobre un total de 1.469 viviendas se fumigaron menos de 100.

Los datos esgrimidos por la Dra. Irigoyen surgen del informe presentado al finalizar el Módulo I por los integrantes del Plan Provincial de Chagas, en el cual no se tuvo en cuenta la información perdida al desaparecer dos de los siete GPS utilizados para la georeferenciación en El Sauzalito, con la consecuente pérdida de los datos de las casas georeferenciadas, que estimativamente fueron 200, ni las aproximadamente 100 viviendas que se fumigaron en el Módulo II, que no fueron georeferenciadas. Sin embargo, esas viviendas sí figuran en las planillas confeccionadas al visitar los domicilios, tanto por los agentes de Chagas de Chaco como también por los integrantes de la Dirección de Salud Indígena. Todo esto demuestra la total falta de información que el Ministerio de Salud maneja a la hora de efectuar las estadísticas, sin siquiera tener en cuenta que esta subestimación de datos lesiona aún más las ya paupérrimas cifras que arrojó el costoso y publicitado Mega Operativo.

Entonces, quedó demostrado que con el informe rendido por el Ministerio de Salud el 14 de enero de 2015 se intentó distraer la atención con datos inconducentes, plagados de errores, falsedades e incoherencias, demostrativos del pésimo funcionamiento del sistema sanitario en la publicitada lucha que se atribuye contra el Mal de Chagas. Lo concreto y objetivo es que el informe no dio ninguna respuesta, mínimamente certera y objetiva, a todo lo planteado en la denuncia administrativa formulada por el Centro Mandela, ignorándose absolutamente todo lo planteado a pesar de que se trató de proteger (con la denuncia) el bien o activo social estratégico que significa la salud pública y el combate contra una de las endemias más duras y crecientes instalada en Chaco desde hace décadas, que es la fatídicamente enfermedad de Mal de Chagas.

No se ejecutó el Plan Estratégico 2013/2016

El informe brindado sobre el proceso de evaluación del Plan Estratégico 2013/2016 destinado a la prevención y control de la enfermedad de Chagas en Chaco aparentó amplitud, pero mereció una fuerte crítica del Centro Mandela.

Entrado el 2015, habiendo transcurrido el 50% del tiempo estipulado para el cumplimiento del Plan Estratégico 2013/2016, la crudeza y consecuencias que acarrea la Enfermedad de Chagas Mazza permite asegurar que el referido Plan es una mera o simple expresión de deseos, poco serio. Esto surge de confrontarlo con lo que debería ser un plan de acción para luchar contra una enfermedad que provoca “muertes evitables” de miles de argentinos al año.

Concretamente, y cada vez con mayor fundamento en la realidad, la situación sanitaria actual en Chaco puede ser categorizado como de desastre humanitario si objetivamente se evalúa la consolidación y expansión de la endemia del Mal de Chagas, en íntima relación con otras enfermedades endémicas y no endémicas que campean en el territorio provincial, actuando como caldo de cultivo no solo el mal funcionamiento del sistema socio-sanitario, sino el cuadro generalizado de pobreza, indigencia, inequidad e injusticia comunitaria y, por fin, de definida exclusión social, fundamentalmente de la población rural que vive en la zona de monte y de aquellas que residen en áreas urbanas y peri-urbanas de localidades existentes en áreas, territorialmente ubicadas o extendidas, donde todavía existen monte nativo chaqueño.

Resultó increíble y científicamente inaceptable que el Gobierno de la Provincia del Chaco, a través del “Ministerio de Salud Pública, Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, Dirección de Epidemiología, Programa de Prevención y Control de la Enfermedad de Chagas”, informara tamaña contradicción e inexactitud. Resulta aún más grave que la actual Directora de Epidemiología rubricara con su firma (foja por foja) el citado Plan Estratégico, que podría ser considerado una estafa a la opinión pública en función de los escasos o nulos resultados logrados a través de la mala implementación o falta de implementación del citado Plan, que naturalmente consolidó la endemia de Chagas, que se expande soberanamente en el norte/oeste del territorio chaqueño como un flagelo al que no se controla ni se ataca.

Las inesperadas confesiones de Salud Pública

“El programa de Chagas de la Provincia del Chaco dispone de 3 móviles, dos de los cuales pertenecen a modelos de la década del 80 o menos y que dado su uso y condiciones requieren continuamente de mantenimiento y reparaciones. Cada móvil puede trasladar una brigada de 3 operarios. A su vez, se estima que cada brigada puede abordar hasta un máximo de 5 viviendas por jornada laboral dependiendo del tamaño de las mismas. Con los recursos que se disponen, se requerirían más de 9.000 días para alcanzar a realizar un ciclo de rociado…”. Esta confesión formó parte del informe rendido por el Estado

A dos años de semejante revelación, el Programa de Chagas de la Provincia del Chaco cuenta con tres camionetas de simple tracción y simple cabina, una de las cuales estaría fuera de uso porque habría volcado en El Impenetrable. Estos vehículos pueden trasladar a dos operarios en cada caso, no tres como se describe en el informe, o sea que cumplido el 50% del tiempo estipulado para la implementación del Plan Estratégico 2013/2016 no se produjeron cambios positivos, sino por el contrario se informa que en el año 2014 se efectuaron 440 tratamientos

En materia de tratamientos a los enfermos, se produjo otra revelación sorprendente. Se informó que en el período 2007/2012 se realizaron 2.354 tratamientos sobre una población de más de 1 millón de habitantes, lo que constituye un dato alarmante y demostrativo de la falta de eficacia y eficiencia del sistema sanitario para implementar el Plan Estratégico. Además, informaron que “existen brechas entre los pacientes diagnosticados y tratados que se relacionan a una irregular disponibilidad de la medicación, a la falta de sustentabilidad de las acciones de control vectorial que inciden en la conducta médica de no tratar hasta tanto se asegure el cese de transmisión vectorial, y a la falta de actividades de educación médica continua”. Este reconocimiento comprueba que los tratamientos son fallidos dado que el gobierno de Chaco, según lo establece la Ley 26.281, es el que se debe encargar de solicitar -en tiempo y forma- ante Nación las entregas o suministros necesarios, especialmente de la medicación antiparasitaria para realizar el tratamiento que es obligatorio y gratuito, marcando las pautas de tratamiento y seguimiento de la Enfermedad de Chagas Mazza, además de ocuparse de la educación médica continua de los profesionales afectados al sistema

Fracaso en las metas y financiamiento del control vectorial

En la foja 32 se informó sobre los objetivos del Plan: “alcanzar un estado avanzado de control vectorial de la enfermedad de Chagas en todo el ámbito provincial. Disminuir la morbimortalidad asociada a la enfermedad de Chagas”.

Es evidente que nada se ha logrado en términos de resultados positivos aún cuando se agotó la mitad del plazo de implementación y de ejecución del Plan Estratégico 2013/2016. Como se planearon y marchan las acciones, es posible entender que al cabo del vencimiento del Plan, el Mal de Chagas continuará robusteciéndose porque se continuará con la inercia del actual rumbo, aunque no podemos dejar de considerar la posibilidad de que se corrijan los errores, desaciertos y graves omisiones (falta de gestión eficiente) en los casi dos años que quedan por delante.

A fojas 33/47 se mencionaron las metas y presupuesto que resultan de dudoso cumplimiento tomándose en cuenta el fracaso apuntado desde el inicio de la implementación del programa, no obstante lo cual si se corrigieran los errores se podrían obtener mejores resultados, que serán modestos o moderados por el condicionamiento que supone todo lo mal gestionado desde el 2013.

El presupuesto para el 2013 del Plan debería ser re-evaluado y verificado para cotejar los costos beneficios, sin que se pierda de vista que han sido negativos los resultados acumulados en el período 2013/2014.

Propusimos soluciones que no son escuchadas

Aproximándonos a una solución de contingencia, que se podría aplicar hasta que se formule, implemente y se ejecute una política de Estado en materia de Mal de Chagas aportamos algunas sugerencias con la finalidad de contribuir en la contingencia a mitigar las nefastas consecuencias que la enfermedad de Chagas Mazza provoca en la comunidad. La Enfermedad de Chagas Mazza está tan lejos de ser invencible, como lo está la decisión política de los gobernantes de turno de enfrentarla, entendiendo -de una buena vez- que no mueren pobres, marginados, seres casi invisibles, sino que mueren personas.

El primer gran escollo al hablar de esta enfermedad lo pone al descubierto una carta que Carlos Chagas envió a Salvador Mazza en 1928. Hicimos foco en dos frases: “…a los gobernantes les produce tremenda desazón pues es testimonio de incapacidad para resolver un problema tremendo”.“…Hable de esta enfermedad y tendrá gobiernos en contra”. Y de esto precisamente se trata. En 105 años no ha habido un gobierno, sea del color que fuere, que tomara verdadera conciencia de la situación y encarara el control de la enfermedad de Chagas Mazza de la única forma que permita derrotarla. Es que no han considerado que se debe planificar un programa de abordaje multisectorial basado en tres acciones fundamentales, que si no son desarrolladas en forma sincronizada y simultánea, torna imposible una acción integral y eficiente para luchar contra esta silenciosa y cruel enfermedad.

Las acciones indispensables que se deben desplegar

En la propuesta formulada por el Centro Mandela destacamos que se debe combatir la ignorancia; cubrir las necesidades básicas insatisfechas y actuar sobre la vivienda con efectivos, periódicos y continuos planes de fumigación y mejoramiento de las mismas, mientras se tome la decisión política para ejecutar un verdadero plan de viviendas antivinchucas, de los que hay muchos muy bien pensados por reconocidos profesionales.

Analizamos cada punto, intentando dar la solución más práctica y económica, con la total convicción de que si no se actúa no es porque la endemia sea “imparable”, sino por la falta de decisión política, la negligencia, la indolencia o la indiferencia de los gobernantes, que no comprendieron que la Enfermedad de Chagas Mazza debe ser abordada en forma global y multisectorial, con políticas a corto, mediano y largo plazo.

Se debe combatir la ignorancia. No se puede pelear contra un enemigo al que no se lo “interpreta” o, al menos, del que se desconoce su verdadera fuerza. Crea gran angustia ver que los pobladores de El Impenetrable conviven con las vinchucas con total naturalidad, cuando lo ideal sería conseguir que la población, toda, tome conciencia de las condiciones sanitarias en las que se encuentra cautiva, manteniendo vigente dicha concientización hasta alcanzar un estado en el cual la necesidad de mejorar las viviendas surja de la misma comunidad y se implemente la solución con la correspondiente asistencia del Estado. Claro que esto crea problemas a la hora de analizar políticas, por ser la pobreza y la ignorancia los mejores aliados cuando se hace necesario manejar votantes y alistar punteros políticos.

En primer término, se debe lograr que los pobladores comprendan la importancia de erradicar totalmente el vector de todos los domicilios y peri domicilios, mediante su participación activa en talleres informativos y de capacitación, con la fuerte intervención de la comunidad y del sistema socio-educativo-sanitario. Esto se puede lograr en el corto plazo, instruyendo a los agentes sanitarios bilingües que existen en las distintas comunidades, a los restantes integrantes del sistema sanitario, a los maestros y a los referentes sociales, que coordinados permitirán el nacimiento de la “comunidad organizada”, cuya sinergia es valiosa en la etapa de construcción y de extraordinaria influencia en el ciclo de funcionamiento. En el largo plazo, la medida debe abordarse dándose estricto cumplimiento a la Ley 26.281/07, que en el inc. i) del artículo 2 ordena “la inclusión en la currícula escolar en forma transversal y permanente de un programa educativo, actualizado y obligatorio sobre la enfermedad de Chagas, su transmisión y medidas de prevención.” Esto se debe implementar desde la escuela primaria, con medidas encaminadas a que la población toda entienda que es necesario un cambio en su condición social y sanitaria. El costo de abordaje a este primer problema es ínfimo, ya que se debe realizar con los cientos de agentes sanitarios bilingües que se encuentran diseminados por todo el territorio de El Impenetrable, la mayoría de los cuales están desempeñando tareas de limpieza en los centros de salud, siendo ninguneados, en muchos casos, por su condición de indígenas. Naturalmente que a tales agentes se les debe completar la capacitación dado que fueron preparados muy precariamente, quizás para que no se desempeñen de manera eficiente.

Se deben cubrir las necesidades básicas insatisfechas. Esta segunda pata, en la que se apoya la Tripanosomiasis Americana, abarca un espectro tan amplio como la pobreza misma. Sería suficiente con lograr el suministro de agua potable y otras medidas higiénico- dietéticas que dificulten el anidamiento de las vinchucas en las viviendas y los estragos que el parásito produce sobre los cuerpos mal nutridos, cuando no desnutridos o anémicos, de los habitantes de las zonas endémicas, en especial de la Región Sanitaria V. Es prioritario abordar el problema del agua potable en El Impenetrable.

En materia de mejoramiento de las viviendas, se debe desarrollar una forma económica de lograr “envolver” el techo de paja de los ranchos con el plástico negro o de otro color que es muy común ver en los asentamiento del área urbano de Chaco, que cumpliría la doble función de evitar el paso de los insectos al interior, por entre la paja de los techos, y lograr el recupero de agua en las épocas de lluvia. En este tramo, vale la pena recordar una frase del gran sanitarista argentino Dr. Ramón Carrillo: “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”

Se debe actuar sobre la vivienda. En las condiciones actuales, las viviendas rancho de la mayor parte de El Impenetrable chaqueño son el hábitat “natural” de la vinchuca, que en competencia con el hombre encuentra albergue durante el día y abundante comida durante la noche, convirtiendo al ser humano en un simple “usurpador”.

Dado que el Triatoma Infestans tiene un ciclo domiciliario y uno selvático y que casi todos los animales de sangre caliente son reservorios del Tripanosoma Cruzi, no existe a la fecha (como desde hace 105 años) ninguna manera de combatir la enfermedad si no logramos erradicar la vinchuca de las viviendas. Para lograrlo, se debe actuar tratando de conseguir que los pobladores transmuten esa forma casi complaciente de convivir con el vector, para así conseguir que ellos sean los artífices del beneficio que representa su expulsión del domicilio y peri domicilio. Para ello, como primer medida, práctica y económica, ya dijimos que se debe cubrir el techo del rancho con plásticos negros o de otro color.

Respecto al interior de la vivienda, se debe tender una tela “media sombra” a modo de cielo raso para evitar que las vinchucas se dejen caer por las noches para comenzar su ritual de alimentación, hasta tanto haya actuado el plan de fumigación y mejoramiento profundo de la vivienda. En cuanto al plan de fumigación, se debe realizar en el interior de la vivienda, al menos cada 4 meses con un piretroide (Deltametrina) en las dosis habituales y de la forma correcta, En el exterior y peri domicilio, se debe rociar de manera más frecuente en proporción a las lluvias, lo que queda demostrado por serios estudios realizados en distintas partes del continente y por los pésimos resultados hasta acá logrados, motivo por el cual es imprescindible que las mochilas fumigadoras, los insecticidas y los elementos de seguridad estén en manos de la comunidad y no que ésta dependa de la voluntad del Plan Provincial de Chagas, que cuando decide efectuar un plan de fumigación, suele, por regla general, frustrarse porque no es desarrollado en tiempo y forma, sino desorganizada y discontinuadamente, sin un plan estratégico que tengan su base en la demografía social y la entidad sobresaliente de la cruda endemia del Mal de Chagas. La mayoría de las intervenciones son desordenadas, caóticas y absolutamente improductivas, en lo social y sanitario.

Sería un acto de inteligencia destinar al personal que se encarga actualmente de fumigar a una función de docencia y control, ya que poseen buenas condiciones humanas y técnicas; pero, se encuentra sistemáticamente superado por la quimérica tarea de fumigar la totalidad de las viviendas de la provincia, como lo reconoce el citado Plan Estratégico en forma tragicómica. Se debe preparar la comunidad para que participe en el rociado, construyéndosele un fuerte capital social enhebrado por la comunidad organizada. Además, se debe instruir a los pobladores sobre la peligrosidad de la presencia de grietas en las viviendas ya que las preferencias del insecto son los lugares alejados de la luz, cálidos, sucios y aislados, como son los techos de paja, grietas de las paredes, colchones o ropa amontonada, objetos colgados en la pared y muebles que por largos períodos no son movidos y, básicamente, donde duermen los animales, muy especialmente las gallinas, por lo cual se torna imprescindible alejar de la casa los corrales y gallineros, evitándose que los animales domésticos vivan dentro de la vivienda. Es excluyente lograr el alisado de las paredes por dentro y por fuera, para dificultar el refugio y anidamiento de las vinchucas, lo que se logra con una mezcla de tierra y bosta de vaca o caballo, en una proporción de 2 a 1, debiéndose inculcar a los pobladores que los hábitos higiénicos son aliados insustituibles a la hora de combatir los insectos. Sin estas sencillas y económicas medidas, la batalla está perdida y los tratamientos médicos pasan a ser un simple paliativo dado el alto grado de re-infestación de las viviendas y de las repetidas veces que los moradores son “picados”.

Destacamos el cuadro que se vive a diario. Es sabido que un niño en quién se detecta la enfermedad puede curarse tras 60 días de tratamiento. La droga que se usa, el Benznidazol, fue desarrollada en los ´70. Ahora bien, el niño “curado” es devuelto al “rancho” donde esa misma noche o la que sigue es vuelto a picar y por ende vuelto a infectar con el parásito, hasta que llega a adulto siendo portador de una enfermedad que tardará alrededor de 30 años en matarlo en forma silenciosa e inhumana.

Como conclusión, destacamos ante el gobernador que si a estos ingredientes agregamos que el rancho alberga hasta 200 vinchucas por metro cuadrado y la falta de información sumada a la pobreza extrema, y se suma las grandes distancias que separan a la mayoría de los afectados de los centros de atención primaria, tenemos un cóctel mortal, tan nefasto que según las estadísticas oficiales involucra a 2,5 millones de argentinos y da muerte a 10 personas por semana, estadística que nos permitimos sostener que la cifra de portadores podría sobrepasar los 5 millones y los muertos llegarían a 10 por día.

¿Dónde está la diferencia y las consecuencias?

Cuando cuestionamos el informe brindado por el Estado, el Centro Mandela señaló -en primer término- que a las deficiencias en la confección de los certificados de defunción, de los que se extraen las estadísticas de muerte, que rara vez hacen constar como causa del fallecimiento la miocardiopatía chagásica. Luego, la que gran parte de los enfermos son indocumentados o se encuentran perdidos en el medio del olvido. Por idiosincrasia o por lejanía, rara vez consultan un médico y cuando mueren son sólo una cruz en un certificado de defunción, cuando tienen la suerte de ser considerados “ciudadanos”. Sumado a esto, los datos con los que Nación realizó la mencionada y tan publicitada estadística se remontan a 1986, cuando Argentina tenía una población de 24 millones de habitantes. Hoy hemos casi duplicado esa cifra. Para finalizar, el último censo de Chagas fue efectuado hace más de 50 años. Entonces, honestamente ¿Puede ser válida alguna estadística bajo estas condiciones?

Tanto el Plan Nacional de Chagas como el Plan Provincial, o lo que es igual, tanto Nación como Provincia, se mueven dentro de un esquema “paternalista”, inconsistente y nefasto. En la práctica, la figura vira a la de “padre ausente o abandónico” ya que no da al poblador las armas para poder hacer frente a este Mal que cobra tanta salud y vidas.

Catastro de enfermos de Mal de Chagas

Nuestras observaciones planteadas contra el informe brindado por el Estado chaqueño terminó con el requerimiento del Centro Mandela de que el gobierno confeccione el catastro de enfermos de Mal de Chagas, que hasta ahora no ha sido realizado y que no permite tener diagnosticado y censado a la totalidad de personas que enfermaron. Por la cruda realidad, los datos recogidos y la información obrante en poder de los estados de Chaco y Nación, señalamos que la falta de catastro impide que se obtengan buenos resultados a través de la ejecución de los programas y planes de lucha contra este Mal.

Señalamos que la confección del catastro integral de enfermos de Mal de Chagas debe ser iniciado inmediatamente y concluido en un plazo prudencial tomándose en cuenta los riesgos, daños y consecuencias que genera esta endemia en el binomio salud/vida de los pobladores de la Provincia del Chaco, con epicentro en las regiones que concentran monte nativo, especialmente en la extensa región denominada El Impenetrable.

Nota:  a continuación siguen todos los antecedentes de la Actuación Administrativa, que comprende la denuncia formulada por el Centro Mandela, el informe brindado por el gobierno chaqueño el 14 de enero de 2015 y los cuestionamientos que formuláramos el pasado 6 de febrero.

 

Enlace permanente a este artículo: http://www.centromandela.com/?p=11276