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Feb 11 2015

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Conclusiones de un intenso año en El Impenetrable chaqueño, la región argentina signada por las peores penurias sociales y sanitarias

Por: Rubén A. Galup
Médico Cardiólogo
M.N. 48.783
D.N.I. 8.400.925

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El analfabetismo, la pobreza y la desigualdad son los agentes causales de una enfermedad que sufre gran parte de nuestro pueblo. Nuestro pueblo de Argentina, de América Latina, del Sur del planeta.

La desnutrición, con sus secuelas irreversibles, la mortalidad infantil, la tuberculosis, el Mal de Chagas, la marginalidad, la prostitución, el alcoholismo y la drogadicción son los síntomas principales de esa enfermedad, la más extendida pandemia de la historia. Injusticia Social es su nombre; sin embargo, no es mencionada en ningún tratado de medicina!!!

Va a cumplirse un año que, luego de tratar durante largo tiempo y por todos los medios de dar a conocer mi idea respecto a la forma de luchar contra la enfermedad de Chagas Mazza -que incluyó una carta a la Presidenta de la Nación que nunca fue contestada-, a principio de 2014 fui convocado por el Dr. Rodolfo Sobko para participar del “Mega” Operativo de Salud en El Impenetrable chaqueño, como colaborador en un ambicioso proyecto de abordaje del Chagas en la Región Sanitaria V. Como ya lo manifesté en varios medios orales y escritos, en lo referente a Chagas el “Mega” Operativo nació condenado al fracaso por dos motivos fundamentales: 1) Porque fue un proyecto impracticable por impericia en su diseño, por la imposibilidad técnica de realizar en terreno serología y tratamiento, y por la quimérica planificación de completar la fumigación de las casi 12.000 viviendas del territorio en un corto lapso, contando con poco personal, la mayoría de los cuales no tenían una instrucción adecuada. 2) Porque se agotó tempranamente el presupuesto dado que fue mal calculado o improvisado. En la primera etapa que se desarrolló en la zona de El Sauzalito se emplearon seis camiones del Ejército Argentino, seis camiones de Salud de la Nación y ocho camionetas afectadas a Chagas, con miles de litros de combustible, más de un centenar de personas asignadas y unos 3 millones de pesos gastados, pudiéndose fumigar el 40% de lo planificado. En la segunda etapa, en las zonas de Comandancia Frías y Fuerte Esperanza, sólo se utilizaron los seis camiones de Nación, tres camionetas del Departamento de Chagas de Chaco y una de Salud Indígena, que por falta de recursos rociaron alrededor de un 10% del objetivo planificado, abandonándose luego el proyecto de Chagas con la paupérrima estadística de un 11,78% de casas tratadas del total que se debían fumigar.

A partir de ese momento intenté contactarme, paralelamente a mi función como cardiólogo del Operativo de Nación al que fui incorporado al fracasar el proyecto de Chagas, con funcionarios del gobierno del Chaco con la intención de reflotar la idea de desarrollar un proyecto menos ambicioso, pero absolutamente practicable. Pese a varias promesas, nunca fui recibido.

Al ser desafectado del Operativo de Nación, por causas que nada tuvieron que ver con mi desempeño en la función para la cual fui contratado, sino con la forma autoritaria y “blindada” a cualquier sugerencia ajena al pensamiento del Dr. Holzer, volví a intentar una aproximación a las autoridades pertinentes llegando a hablar en dos oportunidades con un asesor de Jorge Capitanich, en el décimo piso de la Jefatura de Gabinete de la Nación. En esas reuniones presenté un proyecto que básicamente consistía, como prueba piloto, en la puesta en funcionamiento de un consultorio móvil de cardiología que recorrería en dos meses el territorio de influencia de Comandancia Frías y Fuerte Esperanza, con el doble propósito de brindar atención especializada a los pobladores y dar charlas a los agentes sanitarios de la zona, instruyéndolos en técnicas de rociado y todo lo atinente en la lucha contra la Enfermedad de Chagas Mazza, estableciendo así las bases para el desarrollo de un plan más amplio, efectivo y perfectamente viable para eliminar la transmisión vectorial del Mal de Chagas Mazza en El Impenetrable chaqueño, según un proyecto que presenté, que podría resumirse en una total participación de la comunidad.

El proyecto solamente debía contar con una camioneta de doble tracción, 400 litros de combustible, dos aparatos de electrocardiografía y algunos otros elementos menores, con un presupuesto de unos 200 mil pesos para los dos meses, al cabo de los cuales se podrían evaluar los resultados de mi desempeño y mi propuesta, para ser aplicada a otras zonas, hasta cubrir en doce meses todo El Impenetrable y volver a comenzar al año siguiente. En este punto es conveniente comparar el presupuesto presentado con el dinero que se gastó en el primer operativo en El Sauzalito, para que las cosas queden claras. La respuesta fue que no sabían de donde sacar el dinero y si yo podía llevar mi aparato de electrocardiografía (sic).

Cuando entendí que el compromiso era poco serio, le manifesté que resolvieran la implementación de mi propuesta para volver a reunirnos. Jamás volví a tener contacto. Fue en ese momento cuando decidí, en la certeza de no poder llegar más lejos y por ser mi única meta lograr la interrupción de la transmisión vectorial de la Enfermedad de Chagas Mazza en El Impenetrable chaqueño, comenzar a hacer públicas las denuncias, motivo por el cual me contacté con Rolando Núñez del Centro Nelson Mandela, quién me brindó la posibilidad de dar a conocer mi pensamiento. Tuvimos el cuidado de acompañar con cada opinión la correspondiente propuesta de solución. Debimos aclarar las erróneas informaciones divulgadas por Nallip Salomón y los doctores Vargas y Julián, quienes llamativamente abusaron de la desinformación para confundir a la opinión pública.

En el 2014 he vivido grandes experiencias, he conocido gente de gran valor humano y profesional, he cosechado la amistad de personas que el destino cruzó en mi vida sin haberlo siquiera supuesto, y he sufrido decepciones que me dolieron profundamente, superando mi capacidad de asombro pese a mis casi 65 años.
Pude ratificar lo que ya había comprobado en otras provincias en años anteriores, lo que se puede resumir en dos realidades que tienen un punto en común, que aparentemente son absolutamente reversibles. La primera, es el sufrimiento de la gran mayoría de los habitantes de El Impenetrable profundo, sufrimiento que se traduce en la pelea que día a día deben librar en condiciones de vida infrahumanas. La falta de agua, las pésimas condiciones sanitarias, la difícil relación que deben enfrentar los niños indígenas con sus compañeros gringos y criollos, agregada a un sistema educativo que no los comprende y poco empeño pone en hacerlo, la escasez de trabajo, la explotación a que son sometidos por patrones que utilizan a su favor la ignorancia, la necesidad y la desinformación. La segunda, es la desidia de la clase dirigente y la sistemática utilización de las necesidades de los pobladores a la hora de conseguir votos, para volver a olvidar tras las elecciones aquellas promesas. Recordándome un relato de un amigo, contaba que de chico eran muy pobres y su madre lo llevaba a “ver” la calesita. Él parado al borde observaba venir e irse siempre las mismas caras “riéndose” de su pobreza. Y es eso lo que la clase política hace en El Impenetrable chaqueño con la pobreza y con las necesidades básicas insatisfechas de sus habitantes. Se les ríen los funcionarios cuando aparecen en sus 4×4, siempre con algún objetivo egoísta, en una de las provincias que cuenta con los índices de desarrollo humano más bajos y los de desigualdad más altos del país.

Se les ríen los médicos que cubren, en el mejor de los casos, la mitad de las horas que su contrato establece, y que a la hora de hacer una guardia muy bien paga, la cumplen desde su domicilio o prohibiendo que los despierten cuando están “descansando”. Se les ríen al rechazar una internación por desnutrición, hasta que el cuadro se torna irreversible y la muerte es la única salida. Se les ríen cuando les ofrecen planes de estudio que no contemplan la idiosincrasia particular de cada etnia. Se les ríen al momento de cobrar 100 pesos una garrafa que en otros puntos del país se consigue a 16. Se les ríen cuando anuncian un Mega Operativo de Salud cuyo punto destacado es la fumigación del total de las viviendas de El Impenetrable, que a la hora de hacer el balance final rociaron poco más del 10% de las casas, mientras el dinero y miles de litros de combustible presupuestados se esfumaron sin ningún resultado. Se les ríen cuando se tratan de “callar” los casos de Chagas, tuberculosis, desnutrición, mal desarrollo físico y neurológico de los niños de la región, y tantas otras “patologías de la pobreza”. Se les ríen cuando punteros políticos, en connivencia con médicos sin escrúpulos, otorgan a jóvenes portadores de Tripanosoma Cruzi -sin enfermedad demostrada- una pensión por incapacidad, condenándolos a no tener un trabajo digno por el resto de sus vidas, con el mezquino y encubierto propósito de burlar la cifra de desocupación. Se les ríen cuando el Ministerio de Salud Pública del Chaco anuncia, con gran estridencia, un Plan Estratégico 2013-2016 de lucha contra la enfermedad de Chagas Mazza cuando al promediar el tiempo estipulado para su desarrollo nada se ha hecho y, lo que es peor aún, al leerlo se encuentran errores tan groseros que mueven a risa triste más que a reflexión. Se les ríen cuando falsean la causa de muerte en un certificado de defunción para evitar que la sociedad conozca en el desamparo en que están sumidos. Se les ríen cuando envían a amanuenses, seguramente pagos, a hostigar con mentiras las denuncias públicas y que al ser refutados sistemáticamente se retiran desvergonzados e indignos, tratando de “no hacer más ruido”. Se les ríen. Se les ríen!!!

Estas dos realidades, decía, tienen solución. Ella pasa por la decisión política de los gobernantes de turno de volcar todos los esfuerzos físicos y presupuestarios a la lucha auténtica, altruista y frontal de los “males” señalados, dejando para las fotos de campaña la risa, mutándola por una mueca de dolor, compartiendo -al menos por un instante- con esa mueca fingida el sufrimiento de nuestros hermanos marginados por un sistema que se sirve de tantos para mantener los privilegios de pocos. Debieran comprender los gobernantes que llegó el momento de aunar ideas y esfuerzos para terminar con estos flagelos, que cobran salud y vida de los pobladores de los sectores sociales más desposeídos, que justamente viven en El Impenetrable chaqueño.

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