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Ene 23 2015

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Sin un abordaje integral el Chagas no tendrá solución. Por Rubén Galup

Por Rubén A. Galup
Médico Cardiólogo
M.N. 48.783
D.N.I. 8.400.925

Si yo dijera que soy médico y que puedo predecir el futuro, ¿qué pensarían de mi? la mayoría de las personas, con algún criterio mas o menos racional para evaluar la realidad, ¿no osarían cuanto menos tildarme de charlatán? Yo mismo haría lo propio con alguien que esbozara tan disparatada afirmación. Pero, y siempre hay uno, con el correr de los años he concluido que el futuro, en medicina, no solo puede ser predicho, sino que, si uno se lo propone, puede hacerlo con bastante exactitud.

La pobreza, sin entrar en la complejidad del tema, es un fenómeno que cuenta, entre muchas otras dimensiones, con determinadas condiciones que refuerzan su reproducción. ¿Qué quiere decir esto? Que si nazco pobre, con necesidades básicas insatisfechas, tengo altísimas probabilidades de no solo seguir siendo pobre, sino de morir a una temprana edad y de que mis hijos, nietos y bisnietos sean pobres y mueran antes de tiempo también.
Respecto a la muerte prematura existe un indicador denominado APVP (Años Potenciales de Vida Perdidos), definido como la medida del impacto relativo que ejercen diversas causas de muerte sobre la sociedad, e ilustra sobre las pérdidas que sufre dicha sociedad como consecuencia de la muerte de personas a edad temprana. Entre las enfermedades que más frecuentemente provocan muertes prematuras, independientemente del desarrollo socioeconómico de los distintos grupos, se encuentran las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los accidentes. Las “enfermedades de la pobreza”, como el Chagas, la desnutrición y la tuberculosis, entre otras, que azotan a los habitantes de El Impenetrable chaqueño, tienen la doble carga, contradictoria por cierto, de ser causantes de APVP, siendo al mismo tiempo “altamente evitables”.

Esto es un hecho inapelable, por más que el relato de la derecha liberal intente hacer creer (porque ella sabe de su falsedad) que con voluntad y trabajo duro uno puede llegar lejos, o bien la contracara del populismo que piensa encontrar la solución al problema, bajando los índices de desocupación con la multiplicación de subsidios por incapacidad, otorgados a los jóvenes con “Chagas positivo”, con la connivencia de “punteros” sin escrúpulos y médicos que se dejan sobornar por unos pesos. Convirtiendo a un portador del parásito sin enfermedad demostrable, en un discapacitado por el resto de su vida.
Los invito a revisar las carpetas de los jóvenes “incapacitados” de El Impenetrable para comprobar la veracidad de mi afirmación!.
He allí mi capacidad de conocer el futuro: puedo decir sin temor a equivocarme que si la política sanitaria en la provincia de Chaco en relación al Chagas y otras enfermedades “de la pobreza”, no modifica su actual operatoria, poco o nada logrará para combatir dichos flagelos y menos aún al vector de transmisión de la Enfermedad de Chagas Mazza, la vinchuca.

No lo perdamos de vista: el Chagas es, antes que nada, un problema profundamente ideológico. Punto seguido es un problema que precisa más de arquitectos que de médicos. Tal como señala el sociólogo Gabriel Kessler (2014) ésta enfermedad es el más acabado testimonio de la invisibilidad de aquellos que la padecen. La pobreza de la que son víctimas los habitantes de El Impenetrable es la aciaga combinación entre carencias del hogar por un lado, y las deficiencias del hábitat donde se encuentra ese hogar, por otro. Esta “acumulación” de desventajas abre paso a una situación de pobreza crónica, en dónde se combinan las dificultades de encontrar empleo estable (ergo, de tener un ingreso constante) con la falta de servicios de infraestructura básicos tales como electricidad, agua, nutrición equilibrada, acceso a educación de calidad y a servicios de salud competentes. A las privaciones materiales habrá que sumarles, como inexorable consecuencia, la falta de organización política para poder hacer efectivos los derechos incumplidos. Así se conforman los denominados “núcleos duros de exclusión”. La única manera de cortar con la reproducción de las condiciones de pobreza que generan más pobreza encuentra su llave maestra en dos dimensiones complementarias: inversión pública y voluntad política de que esta situación cambie.
Claro que si profundizamos el concepto, nos encontramos con la cruda realidad que al gobierno de turno le es necesaria la “producción” de pobres, y si padecen enfermedades mejor aún!. Ya que es esa situación la que les permite a la hora de sumar votos, hacerlo a cambio de algún insumo o la fumigación espasmódica y desorganizada de algunas viviendas. Como se viene haciendo en El Impenetrable desde… siempre!.

Recordemos que las provincias del NEA cuentan con los índices de desarrollo humano más bajos y los de desigualdad más altos del país. Este dato, es uno de tantos que sirve para ilustrar cómo a los chagásicos actuales se los considera, tácitamente, ciudadanos de tercera (ni siquiera cabe el mote de “ciudadanos de segunda” ya que hasta los habitantes de los barrios de emergencia del AMBA cuentan con mejor acceso a la salud): he aquí la raíz ideológica del problema. La inmensa mayoría de personas con Chagas, tuberculosis y/o desnutrición son desesperadamente pobres, y si algún desprevenido osa tildar este hecho de aleatorio o climático, es porque está mirando para otro lado.
Se imaginan a la ciudad de Resistencia sin luz por un año? alguien podría tolerar viajar 20 kilómetros para llegar a un centro de salud donde la mayoría de las veces no le es resuelto el problema o lo es a medias? Por qué una situación de tamaño calibre sería inaceptable para los ciudadanos de la capital chaqueña, pero es absolutamente naturalizada, aceptada, validada, para nuestros compatriotas de El Impenetrable?
Si el Gobierno Provincial y/o Nacional tiene una respuesta sería bueno que la de, terminando con las pueriles falacias con las que tratan de explicar lo inexplicable, con el agravante de enviar a emisarios inescrupulosos y desinformados o, mejor aún, inescrupulosamente desinformados, logrando, en el mejor de los casos, irritar aún más a una sociedad que espera soluciones.
Cuantos Néstor Femenía, Eva, Felipe Sosa, deberán morir o estar a la espera de una muerte…”altamente evitable”, para que la sociedad decida, no ya “esperar” respuestas, sino exigirlas!…
Tal vez sea el voto una buena forma de empezar!…

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