«

»

Ene 19 2015

Imprimir esta Entrada

Argentina, un país donde gobiernan las sospechas

Espías en la mira. La Secretaría de Inteligencia quedó en el centro de la polémica tras la acusación del fiscal Nisman en la causa Am

Argentina ha llegado al peor de los estados: el de la sospecha. La ciudadanía se sospecha entre sí. La política es sospechada y sospecha de los unos y los otros. La Justicia es sospechada y se sospecha entre sí. No existe sector social que no se encuentre dividido por la sospecha. Es tal el caos que ni la vida ni la muerte son cosas concretas. De aquel fatídico “por algo será” estamos hoy atravesados por el no menor y fatídico “¿quién lo dijo? ¿a quién responde?”. Se ha perdido el análisis con la lógica del sujeto y predicado, para transitar el camino del adverbio de duda: quizás, tal vez, probablemente, posiblemente, a lo mejor, a lo peor…. Una nación se construye con certezas, nuestro país vive gobernado por sorpresas. Sorpresas fugaces, porque si bien su contenido tiene el peso de una bomba molotov, todo pasa, nada se resuelve, nada se esclarece. Así es imposible salir de este estado para construir el estado de la confianza. Hoy podríamos decir que la variable política en su gravedad, supera a la económica. Nada de todo esto conmueve hasta los cimientos mismos a la clase política. Nada interrumpe su letargo estival. La corrupción en la figura de un vicepresidente y su resiliencia en el caradurismo logró que las oposiciones se acostumbrasen a su presencia en el Senado de la nación. Y la ciudadanía también. La acumulación e incremento estrepitoso de la fortuna de la familia Kirchner y sus socios comerciales, ante la resistencia a reconocer el tema para aceptarlo o rechazarlo, también pasó a ser paisaje. Las estupideces diarias de Capitanich también. También la pobreza que ensancha sus espaldas cargándose muertos y excluidos es paisaje. En nuestra querida Santa Fe ya es indisimulable la penetración narco en distintos estamentos sociales e institucionales… pero a río embarrado ningún pescador sale limpio…

La sorpresa de esta semana (que el gobierno de la presidente Kirchner habría intentado cambiar impunidad por petróleo con los terroristas que atacaron la Amia), ratifica la línea de este análisis: la de la sospecha. La línea argumental de quienes denostan los dichos del fiscal Nisman sospechan que integrantes de la Secretaría de Inteligencia desplazados, supuestamente informaron lo que antes callaban. Otros sospechan que Nisman es un “panqueque”, que ataca lo que antes apoyaba… Otros sospechan que probablemente sea verdad lo que denuncia Nisman… Nisman dice tener sustento en escuchas, entre otras pruebas… Pero el juez a cargo de la causa Amia Canicoba Corral dice no haberle ordenado utilizar escuchas…. Otros sostienen que si el juez le ordenó al fiscal investigar la causa, está dentro de sus atribuciones utilizar esa herramienta… De esta manera en el camino de las sospechas llegamos al área de los subterfugios legales.

Ante tanta sospecha me quedo con tres contundentes realidades. Primero, Néstor el niño Qom, tal cual lo definió el doctor Rolando Núñez (coordinador del centro Mandela) “fue asesinado por la injusticia social”. Segundo: Juan Ponce, hijo de la asesinada Mercedes Delgado, militante social del barrio Ludueña de Rosario, me dijo “toda aquella persona que trabaja por los demás corre serios riesgos”. Tercero: los 100 muertos de la Embajada de Israel y la Amia que esperan hace veinte años descansar en paz; y sus familiares el alivio de la Justicia.

Esta semana conocimos que la película “Relatos Salvajes” fue nominada al Oscar como mejor película extranjera. El peor de los relatos salvajes es que en una república como Argentina recaiga sobre la figura de su presidente y su vice la peor de las sospechas: la de la deshonestidad.

Enlace permanente a este artículo: http://www.centromandela.com/?p=10894