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Dic 29 2014

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S.O.S.: por los enfermos del Mal de Chagas

La evolución natural de la enfermedad de Chagas es cruel, incapacitante y costosísima desde el punto de vista de la salud pública, y es la consecuencia o el resultado de la falta de una medicina preventiva que promueva la existencia de comunidades sin enfermos. Aquí aparecen los responsables, que desde 1926 hasta el presente son todos los presidentes y ministros de salud, educación, desarrollo social y economía de la Argentina, y los gobernadores de Chaco, en cada caso acompañados por sus respectivos ministros. Esto es así en función de que el Mal de Chagas se apoya en la ignorancia (falta de formación y capacitación de la población), en la pobreza y su síntesis que es el “rancho”, en la inexistencia de programas continuos y eficaces de fumigación y en la falta de atención primaria de la salud del pueblo.
El Chagas se apoya en tres patas: la primera es la ignorancia. No se puede combatir a un enemigo si no se lo conoce y reconoce, salvo que las fuerzas sean desproporcionadamente favorables. El Mal de Chagas no es el caso. Los pobladores de El Impenetrable no conocen, en la profundidad necesaria, los verdaderos peligros que acarrean las vinchucas, con las que conviven. Hay que enseñar y aprender, en el corto plazo, los peligros que encierra la vinchuca, arrancando desde la escuela primaria para erradicar este Mal.
La segunda pata son las necesidades básicas insatisfechas (pobreza extrema, marginación, falta de agua, ausencia total de asistencia primaria de la salud, lejanía de los centros de salud, mala atención en la mayoría de ellos y analfabetismo). Todos estos factores y otros conspiran contra el control de la endemia. La tercer pata es la vivienda rancho. Este factor es fundamental.
En el corto plazo se debe planificar y ejecutar planes de fumigación efectivos y eficientes. A mediano plazo se debe trabajar en el mejoramiento de la vivienda con elementos del lugar y con otros que, por su precio, puedan llegar a todos los pobladores que viven en ranchos.
En el largo plazo, se deben ejecutar planes de viviendas anti vinchucas, que impidan el ingreso del insecto, cuyo diseño ya ha sido elaborado para el Ministerio de Salud del Chaco por profesionales que recorrieron el monte y reconocieron el riesgo concreto que significa la vinchuca. Falta la decisión política para construir estas viviendas. Nunca estuvo entre los objetivos o metas de ningún gobierno, por lo que no se contó con financiamiento para encarar estas obras comunitarias. Las pocas viviendas rurales que se construyeron están lejos de ser una casa anti vinchuca porque fueron concebidas en escritorios del gobierno nacional, en oficinas muy bien apoltronadas, con profesionales que nunca vieron el “bichito”.
Casi nada de lo desarrollado en materia de detección, diagnóstico y tratamiento del Mal de Chagas se cumple en el sistema sanitario chaqueño, de lo que puede deducirse que la no puesta en práctica de las medidas apropiadas, tanto para evitar la presencia de vinchucas en la vivienda como en el control, tratamiento y seguimiento de los pacientes, ponen al descubierto la total responsabilidad del sistema político e institucional socio-sanitario por la creciente existencia de enfermos de Chagas y patologías asociadas, en muchos casos seguidas de muertes evitables o prematuras que lejos están de ser 10 por semana, como informan las cifras oficiales no renovadas desde 1986, sino que podrían llegar a 10 muertes por día, lo que naturalmente constituye un posible desastre humanitario.

vinchuca

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