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Dic 22 2014

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Caminos de El Impenetrable: La necesidad de abrir caminos y mantenerlos sin quebrantar la ley

Recientemente se realizaron trabajos de ampliación a lo largo de aproximadamente 70 km. del camino que vincula Fuerte Esperanza con Comandancia Frías. Esa vía de circulación atravieza parte del Parque Natural Fuerte Esperanza, que es zona roja donde está prohibido desmontar. Luego el camino está trazado en zona amarilla, caracterizada por las restricciones y limitaciones de las actividades productivas y no productivas que atentan contra la homogeneidad del monte por su importancia para mantener un mínimo de balance ambiental y de riqueza de biodiversidad. Todo esto es así en el mundo de las leyes (o sea del deber ser), según el Ordenamiento Territorial del Monte Nativo de Chaco -plasmado en el mapa de zonificación- aunque diariamente se ataca el monte de las zonas roja y amarilla, que es el mundo real de la depredación con el argumento del progreso.

Polígonos en color verde y rojo: el camino corta áreas prohibidas
Línea roja: traza del camino donde se encuentran los productos forestales sin elaborar

Se supone que la ampliación del camino fue realizado por el Consorcio Caminero de la zona. Sea éste u otro organismo el que haya ejecutado el trabajo, debían contar con el correspondiente permiso forestal otorgado por el organismo público que administra los recursos naturales, que –en los hechos- lamentablemente no es el Ministerio de Ambiente sino el de la Producción.

Nos llamó poderosamente la atención la cantidad de árboles de guayacán, quebrachos blanco y colorado enteros que fueron abandonados y arrumbados al costados del camino, siendo que es obligación el aprovechamiento total de las especies abatidas. Además, legalmente corresponde que previo a la ejecución de las obras o intervenciones de este tipo se confeccione un estudio de impacto ambiental, en el cual debe quedar establecido el manejo, uso y destino que se debe dar a los productos forestales y sus residuos. Todas estos requisitos legales no habrían sido cumplidos. Sí podemos asegurar que no pudimos comprobar la existencia del permiso forestal, como tampoco el estudio de impacto ambiental, que comprende la celebración de la audiencia pública que debió ser convocada y publicada por la Dirección de Bosques, dependiente del Ministro de la Producción. Lo que claramente queda comprobado con las imágenes que ilustran este documento es que los productos forestales y sus residuos (despuntes y ramas) quedaron abadonados a la vera del camino, lo que constituye una severa irregularidad en la ejecución de los trabajos de ampliación del camino. Este caso también demuestra el pésimo funcionamiento del Ministerio de la Producción y la ausencia total del Ministerio de Ambiente.

Guayacán topado                                                        Quebrachos blancos topados

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Mantener caminos sin violar la ley

No caben dudas de que las obras viales pueden y deben realizarse, mantenerse y ampliarse. Estas obran pueden ser perfectamente realizadas respetándose las leyes ambientales; sin embargo, permanentemente se violan las normas legales. Lo que sobresale es la anomia de los funcionarios públicos sobre éste y otros temas. Sus conductas desviadas son elocuentes y derrumban las expectativas sociales cuando dejan de respetar y de aplicar las pautas muy claras de la legislación ambiental, con repercusiones muy negativas –en este caso- contra el monte nativo, la biodiversidad y los intereses sociales. En realidad, la anomia de los responsables públicos construyó la manifiesta y nefasta ilegalidad del funcionamiento estatal predominante porque obtienen fines y objetivos violando la ley.

En esta ocasión se agudiza la ilegalidad estatal porque el ambiente intervenido es frágil. Producto de tal fragilidad, los árboles de la región tienen valores superlativos en lo ambiental, económico y social. Respecto del valor económico, si es que tenemos que concentrarnos en uno de los aspectos regulados por la ley, resulta condenable la no utilización de los fustes, despuntes y ramas que pueden destinarse para la obtención de leña, carbón y madera para la elaboración de productos industriales, que podrían ser aprovechados por los pobladores más cercanos, especialmente por los pequeños productores que tienen tantas necesidades.

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