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Dic 12 2014

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SUPERPOBLACIÓN DE PRESOS EN LAS VIEJAS COMISARÍAS DE SÁENZ PEÑA

Los centros de detención de Sáenz Peña son los mejores exponentes del colapso de la infraestructura y del estado de abandono de varias décadas de las unidades policiales de la provincia del Chaco. Los datos surgen del informe suministrado por la Jefatura de Policía en base al cuestionario elaborado por el Centro Mandela.

Los jefes de unidades policiales de toda la provincia describieron la pésima situación de los centros de detención durante el periodo comprendido entre los años 2012 a agosto de 2014. Informaron, en su mayoría, sobre el mal estado de los edificios, la situación deplorable de la infraestructura sanitaria y eléctrica, la insuficiencia de elementos contra incendios, aunque la comisaría primera tiene su frente muy bien pintado. Faltan colchones ignífugos, ropa de cama, así como también recursos para dar de comer a los detenidos.

También mencionaron la falta de personal para guarda y custodia de los presos hace que, la mayoría de las veces, estas tareas deben ser absorbidas por suboficiales que se desempeñan como encargados de guardia y que por lo general, trabajan sobrecargados en las comisarías. Estos empleados policiales tienen la responsabilidad de supervisar y registrar los ingresos y egresos de personas y bienes a la unidad, deben organizar la recepción del público, atender el teléfono y la radio policial, informar novedades a los superiores y a transmitir directivas, entre otras múltiples funciones que deben cumplir simultáneamente. Esta diversidad de tareas complica el buen funcionamiento del servicio en las comisarías, que generalmente es prestado con mucha deficiencia y escasa efectividad. En algunos casos, el mal funcionamiento desemboca en conflictos entre el personal policial y en malos tratos, castigos y severidades que se aplican a los presos, sobre todo durante las guardias nocturnas.

Superpoblación de presos, hacinamientos y conflictos

En Sáenz Peña existen cuatro centros de detención en igual cantidad de comisarías. Cuentan con un total de nueve (9) celdas y una superficie cubierta de 89 metros cuadrados. Según los jefes de comisaría, las nueve celdas tienen una capacidad instalada para alojar a 29 personas. Pero, de acuerdo al indicador técnico de 5,4 metros cuadrados por detenido, aceptado como regla mínima que debiera aplicarse en todos los establecimientos donde se encuentran personas privadas de libertad, las nueve celdas existentes deberían albergar solamente a 17 presos.

Durante el periodo analizado en las cuatro comisarías de Sáenz Peña se registró la detención de un total 2.786 personas mayores de edad, de las cuales 2.684 fueron varones y 102 mujeres. Alojados a disposición de sus familiares figuró un total de 686 menores de edad. Esto arroja un promedio mensual de detención de 87 personas mayores de edad y 21 menores, dato que revela una extraordinaria superpoblación de presos en las cuatro comisarías. La propia policía reconoció que la capacidad máxima del total de celdas es de 29 personas, aunque en realidad es de 17 presos, o sea que la superpoblación de detenidos supera el 70% de lo estipulado por las reglas mínimas de espacio/presos (5,4 metros cuadrados).

La incidencia de los menores en conflicto con la ley es del orden del 20% del total de las personas privadas de libertad en los cuatro centros de detención de Sáenz Peña, que es mayor a la registrada en el Gran Resistencia, que en igual período tuvo una incidencia del 17%. En cuanto a las mujeres privadas de libertad, la incidencia es muy poco significativa; tanto en Sáenz Peña como en Resistencia, fue del 2% sobre el total de presos.

Se reconoce que la superpoblación registrada en la mayoría de los centros de detención es un factor de conflictos, potenciales y concretos, entre los detenidos y el escaso personal policial existente en las comisarías de Sáenz Peña. Para graficar comparativamente esta situación, se confronta la capacidad total de alojamiento de los cuatro centros de detención de Sáenz Peña con la Comisaría Cuarta de Villa Don Enrique de esta ciudad; el resultado marca que tienen los mismos espacios en metros cuadrados de celdas por presos, con la diferencia que la de Resistencia atiende en su jurisdicción a una población cercana al 50% de la de Sáenz Peña.

Aunque el promedio diario de detenidos en la segunda ciudad chaqueña es levemente inferior al del Gran Resistencia, se comprobó que el déficit de lugares de detención es del 70% de la capacidad instalada. Si se contemplara y proyectara el mayor número de detenciones que se producen por sobre el promedio diario en algunos días del mes, la necesidad de infraestructura crece a más del doble de la capacidad instalada actual. El déficit se agrava cuando se realizan megaoperativos porque se detiene a muchas personas, principalmente por contravenciones. Semanas pasadas se detuvieron a alrededor de 40 personas, según los medios periodísiticos.

El gobierno oculta la antigua desinverción en las comisarías de Sáenz Peña

La desinversión en materia de infraestructura para alojamiento de detenidos se hace más intolerable y grave en Sáenz Peña. A pesar del ocultamiento del gobierno, no se puede disimular el profundo déficit de mantenimiento preventivo y correctivo de los edificios policiales, en general, y de los centros de detención en particular, en los cuales el cuadro de situación es más severo.

Esta situación, que si bien afecta en mayor medida a las personas privadas de libertad,multiplican los malos tratos y también daña al personal policial que convive en un ambiente degradante y degradado, cuadro negativo que se extiende a las personas que concurren a la visita de detenidos y al público que realiza diariamente diversos trámites en las comisarías.

En los niveles superiores de la fuerza policial son conscientes que durante cada año aumenta la desinversión en materia de seguridad y el desinterés de los gobiernos de turno para hacer cumplir las “Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos”, establecidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Zona roja

La realidad penal carcelaria y de los establecimientos donde permanecen transitoriamente detenidas muchas personas demuestra que las autoridades policiales, judiciales y del poder ejecutivo violan las pautas más básicas y elementales que están obligados a cumplir y a hacer cumplir en materia de condiciones bajo las cuales deben funcionar los establecimientos donde permanecen los presos. No se cumplen las pautas de separación de categorías de detenidos y las condiciones de habitabilidad de los lugares destinados a los detenidos. Son extremadamente reducidas las superficies de las celdas y de los calabozos. Faltan ropa de cama y recursos para dar de comer a las personas privadas de libertad, entre otros rubros básicos establecidos por ONU.

La propia Jefatura de Policía ha identificado la falta de inversión en infraestructura, que data de por lo menos treinta años. Pero, no ha logrado persuadir a los distintos niveles del Gobierno que deben asignar las partidas presupuestarias para la refacción, ampliación, y construcción de nuevos edificios policiales. Nuevamente estas partidas no fueron incluidas en el presupuesto policial para el próximo ejercicio 2015, lo que indica -a las claras- que la política del Gobierno es continuar desinvirtiendo en materia de seguridad pública, a pesar de los insistentes reclamos sociales de la población de Sáenz Peña, es una de las zonas rojas de delitos y contravenciones en Chaco.

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