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Oct 29 2014

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AMBULANCIAS PÚBLICAS Y NEGOCIOS ANTI-SALUD

La Subsecretaría de Coordinación y Gestión Pública, a cargo de Maris Telma Gamón, y la Dirección General de Gestión de Bienes invitó a la Subasta de Bienes en Desuso del Patrimonio del Estado Provincial (Decreto N° 1760/14), que debía realizarse el día miércoles 22 de Octubre del corriente año, a partir de las 8 hs y hasta terminar, en instalaciones del Club de Vialidad Provincial, ubicado en Ruta Nicolás Avellaneda Km. 11,5. Los bienes más importantes que se debían subastar eran las ambulancias del Ministerio de Salud Pública, envuelto en posibles situaciones irregulares. De llevarse adelante la subasta, se hubiera provocado un daño patrimonial concreto contra el erario público, además de afectar el servicio de ambulancias, que de por sí funciona bastante mal y genera muchos reclamos en la comunidad, no solo en el área metropolitana.

El pasado 17 de octubre presentamos una concreta denuncia administrativa ante el Ministro de Salud del gobierno chaqueño con el objeto de que tuviera conocimiento y tomara intervención en las posibles maniobras fraudulentas que dañarían patromonialmente al Estado en el área estratégica de funcionamiento del sistema de ambulancias públicas destinadas a traslados de pacientes en situaciones de urgencias, emergencias y derivaciones desde centros sanitarios de menores complejidades hacia otros con mayores y mejores respuestas para los pacientes.

Producto de las graves irregularidades halladas como consecuencia de la investigación social que llevó adelante el Centro Mandela, advertimos al Ministro de Salud que debía realizar inmediatamente la denuncia penal en función de la obligación establecida para todos los funcionarios públicos en el artículo 315 del Codigo Procesal Penal de la Provincia del Chaco (Ley Nº 4.438). Además, se le propuso al Ministro que debía solicitar ante la justicia penal que dispusiera rápidamente los allanamientos a talleres y depósitos donde podrían guardarse autopartes y piezas de las ambulancias que habrían sido desguasadas, no solo para recuperar los bienes sustraídos sino porque serían pruebas fundamentales que debían ser secuestradas para que el fiscal penal pudiera esclarecer los eventuales delitos que se habrían cometido en perjuicio del Estado. También se le solicitó al Ministro de Salud que gestionara ante el gobernador en ejercicio la suspención de la subasta de las ambulancias porque también serían pruebas fundamentales en el proceso de investigación penal, lo cual finalmente se concretó. Acertadamente resolvieron suspender la subasta de las ambulancias.

La organización

Detectamos una perceptible organización en el Ministerio de Salud Pública que estaría mostrando sus alcances luego de conocerse algunos testimonios claves de vecinos de un tallerista y de agentes. El objetivo de la organización fueron las unidades de movilidad del Ministerio de Salud, con epicentro en las valiosas e indispensables ambulancias, algunas en condiciones de ser utilizadas y claramente faltantes en áreas estratégicas donde deberían prestar servicios de traslados de pacientes que cursan situaciones de urgencias y emergencias sanitarias, sobre todo los que cursaron riesgos de vidas.

Como en ocasiones anteriores, y en otros tantos estamentos del Estado, las acciones que perjudicarían el patrimonio provincial comprometen las estructuras internas del sector público. Se le señaló al Ministro el posible conocimiento de las máximas autoridades de la Dirección de Ingeniería Hospitalaria del Ministerio de Salud en relación un nutrido parque de ambulancias que fueron sistemática y mayoritariamente “reparadas” en un taller mecánico de la ciudad de Resistencia, aunque los casos menores fueron derivados a otros dos provedoores de menor cuantía, como para aparentar diversidad de prestaciones. Se destacó que ingenieria no podía desconocer que las ambulancias que se pretendían subastar no eran bienes en desuso.

Las reparaciones y los desguases de las ambulancias

En 2012 un mecánico comenzó a prestar servicios de reparación de los automotores del Ministerio de Salud Pública. El dueño del taller fue prácticamente el único que realizó reparaciones de los vehículos del Ministerio de Salud. Ambulancias de toda la provincia terminaron en ese lugar. Según los testimonios recabados, sería fácilmente comprobable que desde el año 2012 el mecánico es un fuerte proveedor del Ministerio de Salud. Facturó casi 2 millones de pesos desde que repara ambulancias para el Ministerio, a un promedio superior a los 30 mil pesos mensuales, con picos de facturación de casi 70 mil pesos. El dueño del taller mecánico no tiene un solo empleado declarado, lo que contradice su abultada facturación y las pautas legales que entablan las exigencias de regularización tributaria y laboral de los proveedores de Estado, que es una matríz repetida en esta provincia, que tiene un sistema sumamente anárquico de compra de bienes y de servicios, sin mecanismos de controles transparentes, por lo que no escapa los efectos de la corrupción.

El paradigmático remate del 22 de octubre

En la subasta del 22 de octubre Salud Pública aportó la mayor cantidad del parque automotor que estaba disponible en el remate, superando a los restantes organismos del Estado. Hasta el momento en que fuera presentada la denuncia administrativa, el Decreto 1760/14 -que autorizó el remate- no fue publicado en la página oficial del Gobierno del Chaco.

La mayoría de las unidades más modernas a subastar no tenian instalados sus motores y otros componentes, lo que permitía aparentar que estaban en desuso, mientras que las más antiguas y deterioradas –que efectivamente estaban en desuso- se presentaban con todas sus partes.

La reparación de las ambulancias parecería ser que no ha sido la única vía para ganar dinero. Los testimonios recogidos indican que en el remate público que se organizó el 22 de octubre pasado se presentarían oferentes que comprarían unidades estrechamente vinculadas con la operatoria para hacerse de los rodados bajo mecanismos eventualmente irregulares. Tratarían de usufructuar parte del listado de vehículos que se subastarían, comprando aquellos que resultaban de especial interés en función de las piezas y componentes que ya estarían en poder del o de los compradores o de personas vinculadas.

Entre los elementos valiosos que se habrían extraído a los vehículos a subastar se apuntó a las autopartes más costosas, como inyectores, semiejes, cremalleras y computadoras para los modelos más nuevos (ejemplo: Renault Master Año 2007), para lograr -de ese modo- reducir el precio base y el que se lograría en la subasta. Luego de la compra, tales unidades podrían ser rearmadas con los elementos que habrían sido sustraídos. Bajo esta mecánica se ofrecían dos pick up Ford F 100 y un Mercedes Benz Sprinter, por 3 mil pesos de base, casi como si fueran chatarra. De la nómina de vehículos a subastar, tambien surgieron dudas razonables respecto de la transparencia (precios) de las posibles ventas de las unidades a subastar que se identificaban -según la nómina publicada- como numeros 7, 53, 57, 66 o 67.

Faltan ambulancias. Penurias de los pacientes. Muertes evitables

Al mismo tiempo, en algunos de las zonas del interior de Chaco, especialmente en El Impenetrable, faltan ambulancias. Esto surgió de un relevamiento realizado en la zona, especialmente en parajes como Fortín Belgrano, Tres Pozos, Tartagal y Vizcacheral. Los puestos sanitarios no tienen ambulancia y se remendaron dos Ford F100 viejas que hacen de ambulancias, lo que pone en evidencia y comprueba objetivamente el mal funcionamiento del sistema de salud pública en la zona más vulnerable de nuestra provincia, desde el punto de vista económico, social, sanitario y educativo. La desprotección de las comunidades indígenas y de la población criolla pobre en la zona es tal que la falta de ambulancia o su mal uso han provocado fallecimientos evitables y padecimientos prologandos de pacientes que no fueron trasladados en tiempo oportuno, a punto tal que recientemente se produjo una muerte evitable por omisión o retardo de traslado del paciente.

Las ambulancias en funcionamiento, especialmente las más nuevas, se utilizan para transportes generales. Cargan medicamentos, leche y tambores de combustible. Los hospitales rurales y puestos sanitarios de los parajes de El Impenetarble quincenalmente transportan desde la ciudad de Castelli la cantidad de 400 litros de combustible, que compran en la estación de Servicios de YPF en esa ciudad. Para el traslado de esos tambores utilizan las ambulancias, aunque para ello tengan que voltear las camillas. Poco importa si la oportunidad es también propicia para el traslado de pacientes. Cuando no manifiestan oposición a viajar sentados o están en condiciones de “deambular”, los pacientes son trasladados en la cabina del conductor o dentro de la cabina sanitaria. O sea que realizan transportes “todo en uno”, rompiendo las reglas básicas de la atención primaria de la salud, generándose riesgos notables para la salud y la vida de los pacientes y de los trabajadores públicos.

El excesivo peso, que deriva fundmentalmente de la carga de combustible, provoca daños mecánicos estructurales en las ambulancias, algunas de ellas cero kilómetro (Toyota 4×4). No sería necesario ni aceptable la utilización de ambulancias para transporte de cargas si se utilizaran las dos camionetas que la Zona Sanitaria V tiene para la provisión de medicamentos a los hospitales y puestos sanitarios.Una Ford Ranger y una nueva Chevrolet S-10 está destinada a realizar tales fletes; sin embargo, se utilizarían para el traslado de funcionarios públicos desde Castelli a Resistencia, incluso a Corrientes, para atender situaciones personales. Según testimonios recogidos en la zona, se apunta especialmente al co-director de zona, Santiago Guerrero.

Resultado de la investigación social y Salud Pública

Se le presentó al Ministro de Salud pruebas e indicios suficientes como para que inmediatamente efectuara la correspondiente denuncia penal. Se le aportó una serie de imágenes fotográficas de lugares y de las ambulancias que se subastarían. Se le presentó fotografías tomadas en el Parque Industrial Chaco, ubicado en Avda. del Puerto 238 de Barranqueras, lugar donde se exhibían los automotores a subastar, de tal modo de que el referido funcionario contó con los elementos suficientes para avanzar rápidamente en la investigación administración (sumarios) y en la realización de la denuncia ante la justicia penal.

Aparantemente, el Ministerio de Salud avanzó un poco en el esclarecimiento de los hechos. Se destaca la correcta decisión de suspender la subasta de las ambulancias. Se habría iniciado, lentamente, un sumario administrativo y se estaría barajando cambiar de roles y funciones de algunos de los responsables de las áreas intervinientes, mencionandose a dos funcionarios, con lo cual no se resuelve la cuestión estructural de la corrupción en Salud Pública. Naturalmente que las medidas tomadas no alcanzan para profundizar la investigación administrativa. Y si a esto se agrega la posibilidad de que el Ministro se demorara en realizar la denuncia penal, con lo cual se retardarían los allanamientos, se estarían perdiendo pruebas fundamentales para comprobar los delitos. Si esto fuera así, además de desalentador, estaríamos en un nuevo caso de impunidad de los tantos que se reproducen en los organismos públicos.

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